Por qué no es fácil ser INFJ, el tipo de personalidad más raro del mundo
Como el tipo de personalidad más raro, los INFJ tienen una perspectiva del mundo algo única. Por eso les gusta relacionarse con otros INFJ que comprenden sus experiencias y realmente conectan con lo que piensan y sienten. Pero ser el tipo más raro no siempre es fácil, ya que la gran mayoría de las personas que conocen no comparten su visión ni sus actitudes.
En este artículo, exploramos algunas de las razones por las que no es fácil ser el tipo de personalidad más raro del mundo, el INFJ. Esperamos que ayude a otros INFJ a sentirse menos solos en sus dificultades y aporte información útil a quienes quieran comprender mejor este tipo de personalidad.
Controlar su perfeccionismo es una lucha constante
Los INFJ tienen estándares altos para los demás, pero tienen estándares aún más altos para sí mismos. Por lo general, esto no es algo malo: los INFJ se apoyan en su naturaleza exigente para motivarse a dar lo mejor de sí. Se resistirán firmemente a conformarse con la mediocridad, y sus acciones pueden inspirar a sus compañeros más cercanos a comprometerse igualmente con la excelencia.
Pero su perfeccionismo también puede ser la clásica arma de doble filo. A veces puede atormentarlos, creando en su mente una voz persistente de inseguridad que les repite constantemente que tienen que hacer más o hacerlo mejor.
Las personas menos perfeccionistas pueden sorprenderse de lo exigentes que pueden ser los INFJ consigo mismos y de la rapidez con la que se critican cuando se encuentran con obstáculos o no alcanzan sus metas. Nadie más puede comprender realmente lo agotado y desgastado que puede sentirse este raro tipo de personalidad tras enfrentarse a sus rígidas tendencias perfeccionistas.
No pueden disminuir su empatía
Los INFJ tienen una capacidad prácticamente ilimitada de empatía, tanto hacia las personas como hacia los animales. También son muy intuitivos, y esta potente combinación crea un tipo de personalidad que está constantemente sintonizado con los demás. De hecho, están tan sintonizados que a veces pueden experimentar literalmente las emociones de sus seres queridos como si fueran propias, como si los límites que los separan de los demás se hubieran disuelto temporalmente.
Los INFJ valoran su profundidad emocional y la identifican como uno de sus mayores recursos. Pero a veces puede causarles un dolor significativo, cuando experimentan el sufrimiento ajeno hasta lo más profundo de su ser. La personalidad INFJ es sensible a las pequeñas heridas, los sentimientos de pérdida y los arrepentimientos nostálgicos que otras personas quizá puedan sobrellevar con facilidad, y pagan un precio emocional por ello.
A los INFJ les gusta profundizar y llevarte con ellos
Es bien sabido que los INFJ no son muy aficionados a las conversaciones triviales. Las conversaciones casuales en general pueden hacer que se sientan francamente incómodos y torpes, como si simplemente no encajaran.
Muchas personas interpretan esto como una señal de la introversión del INFJ y suponen que quieren que los dejen solos. Pero, en realidad, este raro tipo de personalidad anhela conversaciones con sustancia y aprecia a las personas capaces de relacionarse con ellos a este nivel más profundo.
Los INFJ no son socialmente reservados en sí mismos. Simplemente son selectivos con los temas de los que les gusta hablar. Cuando la conversación toma el rumbo adecuado, harán todo lo posible por mantenerla.
Odian los conflictos con pasión
A los INFJ no les gustan los conflictos y a menudo están dispuestos a intervenir para hacer de mediadores, incluso cuando podría ser mejor que todos expusieran las cosas abiertamente. Lógicamente, saben que es mejor abordar y resolver los conflictos que dejar que se agraven. Pero, en la práctica, no pueden superar su profunda aversión al conflicto.
Parte de esto se debe a que quieren sinceramente que todos sean felices. No soportan la idea de que alguien esté disgustado o enfadado, especialmente si ese enfado va dirigido hacia ellos. Pero otra razón es que los INFJ son muy sensibles a las señales emocionales y a la energía que los rodea. Cuando hay conflicto en el ambiente, lo sienten casi físicamente, y puede resultarles abrumador.
Esta evitación de los conflictos puede tener un impacto negativo en sus relaciones a largo plazo, ya que puede dar lugar a problemas sin resolver o hacer que las personalidades más directas sientan que las ignoran o las apaciguan constantemente.
Su mente existe en un estado de análisis constante
No existe un interruptor de «apagado» para los INFJ. Su tipo de personalidad introvertida los hace propensos a pensar demasiado, analizando las cosas una y otra vez sin parar. Su naturaleza intuitiva los lleva a perderse en interminables divagaciones, tratando de predecir cómo se desarrollarán las situaciones. Pueden frustrarse o sentirse ansiosos cuando ven que sus seres queridos se encaminan hacia decisiones que perciben como errores.
Además, el flujo constante de intuiciones puede resultar mentalmente agotador, ya que el INFJ intenta discernir en qué sentimientos y corazonadas confiar y sobre cuáles actuar. Encontrar el equilibrio entre confiar en su intuición y no dejar que esta abrume su proceso de toma de decisiones es un desafío constante para los INFJ, lo que hace que sus dones intuitivos sean tanto una profunda fortaleza como una posible fuente de conflicto interno.
No es fácil ser un INFJ raro, pero puedes hacerlo más fácil
La mayoría de los INFJ son muy conscientes de que pertenecen a un tipo de personalidad raro, uno que puede interpretarse mal o no comprenderse fácilmente. Si les dices que no más del dos por ciento de las personas que conocen comparten este tipo raro, probablemente dirán que suena bastante acertado. Los INFJ a menudo se sienten como personas ajenas, viviendo en un mundo que no fue construido para ellos. No se arrepienten de ser quienes son, pero aun así desean que más personas los comprendieran y tuvieran más en cuenta sus sentimientos.
Ahora que sabes un poco más sobre lo que sucede con los INFJ, puedes unirte a las filas de sus aliados. Sabes que debes estar atento a sus tendencias a ser autocríticos y a pensar demasiado las cosas, y puedes ayudarlos a evitar los conflictos que tanto detestan. Cuanto más lo hagas, más sentirán que pertenecen a algún lugar en este mundo loco. Y cuando los INFJ sienten que pertenecen, su amabilidad y altruismo brillan más que nunca.
Nathan Falde ha trabajado como escritor freelance durante los últimos seis años. Sus trabajos escritos por encargo sin firma y sus artículos firmados han aparecido en numerosas publicaciones en línea, y en 2014-2015 fue cocreador de una serie de libros electrónicos sobre los tipos de personalidad. INFJ y originario de Wisconsin, Nathan vive actualmente en Bogotá, Colombia, con su esposa Martha y su hijo Nicholas.