Cheerful dark haired girl wearing glasses and smiling while kindly looking at her boyfriend in the cafe and drinking coffee

Entonces, quieres mejorar tu inteligencia emocional, pero ¿qué implica eso? ¿Y es siquiera posible lograrlo sin dedicar horas a leer detenidamente libros de autoayuda o asistir a interminables talleres?

La respuesta es un rotundo «sí». Aunque el EQ tiene varias dimensiones, entre ellas la autoconciencia, el control emocional, la conciencia social, el bienestar emocional y la empatía, hay un hilo conductor en todas ellas: saber escuchar. Cuando llegas a escuchar realmente bien, fortaleces de forma natural tus vínculos, reduces los conflictos y puedes responder mejor a las emociones e impulsos de quienes te rodean.

Una de las áreas más reveladoras es el trabajo. El Departamento de Trabajo de EE. UU. incluye la escucha activa entre las principales habilidades blandas que dan a las personas candidatas una ventaja competitiva en casi todos los sectores. Los gerentes formados en escucha activa observaron una mejora del 30 % en la satisfacción de los empleados, y esta habilidad se ha relacionado con aumentos de hasta un 25 % en la productividad y la colaboración.

Tu trabajo, tus relaciones con amistades y familiares, e incluso tu relación contigo mismo pueden  mejorar enormemente si escuchas mejor, porque no solo necesitas habilidades de escucha para tener mayor conciencia social, sino también para ser más consciente de ti mismo. Por ejemplo, si niegas constantemente tus sentimientos, podrías terminar desquitándote con tus seres queridos y compañeros de trabajo porque no has identificado qué te molesta ni cómo abordarlo. Cuando escuchas atentamente a los demás, no solo captas sus palabras, sino que también prestas atención a tus propias reacciones, sesgos y emociones en ese momento. Esta conciencia de tu mundo interior es la base de la autoconciencia, y las siguientes estrategias pueden ayudarte a aprender a desarrollarla.

¿Te da curiosidad tu inteligencia emocional? Haz nuestro rápido test de inteligencia emocional (EQ) para descubrir tus fortalezas y empezar a mejorar tus habilidades hoy mismo.

Practica prestar toda tu atención, sin distracciones

En una era en la que las pantallas, los medios y el ruido te bombardean y distraen, es cada vez más importante prestar a las personas toda tu atención, sin distracciones. Así que deja el teléfono, deja de pensar dónde vas a almorzar y permítete sintonizar de verdad con lo que alguien está diciendo. Cuando prestas toda tu atención, le comunicas subconscientemente a la otra persona que sus palabras y opiniones importan.

Esto requerirá práctica. Pero la próxima vez que converses con tu jefe, pareja o amigo, intenta vaciar tu mente de todo lo demás. Escucha lo que dice y utiliza señales importantes del lenguaje corporal, como hacer contacto visual, sonreír, asentir y mantener los brazos abiertos (sin cruzarlos), para transmitir que estás plenamente involucrado. Sintonizar de esta forma te ayudará a captar los matices emocionales de su voz y expresiones, dándote una mejor comprensión de lo que dice y siente, y fortaleciendo directamente la faceta de «conciencia de los demás» de la inteligencia emocional.

Intenta comprender el punto de vista de alguien 

Aunque no siempre es fácil entender el punto de vista de otra persona, especialmente si se opone al tuyo, puedes captar mejor las intenciones de alguien cuando escuchas activamente. Limitarte a oír lo que alguien dice es una acción pasiva: puede que registres sus palabras, pero el significado que hay detrás puede pasarte fácilmente por alto. Al esforzarte por comprender realmente desde dónde habla alguien, puedes desarrollar respeto por su opinión, incluso si no estás de acuerdo. 

Para entender el punto de vista de alguien, escucha lo que está diciendo y hazte tres preguntas: 

  • ¿Esta persona quiere consejo o solo necesita desahogarse? 
  • ¿Está intentando conectar contigo o simplemente procesar sus sentimientos?
  • ¿Hay algún punto en común o interés compartido inmediato que puedas identificar, aunque sus opiniones difieran?

Está bien hacer preguntas para aclarar. Si no estás seguro de su intención, prueba a preguntar: «Parece que te sientes decepcionado o herido. ¿Estoy en lo cierto?» o «Parece que lo estás pasando mal. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte? ¿Quieres consejo?». Estas preguntas harán que la otra persona se sienta vista y valorada, y eliminarán cualquier malentendido. 

No redirijas la conversación hacia ti 

Es un instinto humano querer compartir nuestros propios conocimientos y experiencias, pero a veces llevar la conversación de vuelta hacia ti no es el mejor enfoque. Si la persona con quien hablas está tratando un tema importante o intentando comunicarte que algo le preocupa, tómate un momento para pensar antes de hablar. 

Evita el impulso de decir: «Sabes, a mí me pasó lo mismo la semana pasada». Esta redirección puede hacer que la persona sienta que no valoras lo que tiene que decir y que, en cambio, prefieres hablar de ti. Espera hasta que haya terminado de compartir su historia y solo entonces hazle preguntas al respecto. Entonces podrás evaluar si es apropiado introducir tus anécdotas en la conversación. 

Haz preguntas significativas 

A veces, la forma más fácil de demostrar que estás escuchando es hacer preguntas significativas y abiertas. Puede ser tan sencillo como preguntar: «¿Y qué pasó después?» o «Noté que mencionaste [inserta la afirmación]. ¿Cómo fue esa experiencia para ti?». Si la conversación es más seria o está cargada de emoción, también puedes usar la técnica de las preguntas significativas para entender mejor qué necesita esa persona de ti. Haz preguntas como: «Eso debió de ser difícil. ¿Cómo te afectó?» o «¿Hay algo que necesites de mí ahora mismo?»

Las preguntas significativas son una excelente herramienta al salir con alguien, especialmente cuando se usan como continuación de los habituales temas de conversación para una primera cita. Al crear compenetración en una cita, procura hacer preguntas reflexivas que animen a la otra persona a abrirse, como «¿Qué álbum musical fue el más influyente para ti y por qué?» o «¿Qué experiencia cambió tu perspectiva mientras viajabas?». Aprenderás más sobre tu cita y también crearás un espacio de conversación en el que ambas personas se sientan escuchadas y valoradas.

No siempre intentes resolver una situación de inmediato 

Si tienes una personalidad orientada a las soluciones, tu primer instinto puede ser «resolver» un problema que alguien te está contando. Esto es útil cuando la otra persona quiere pensar en posibles soluciones, pero no tanto cuando quiere que alguien la escuche, y la escuche bien.

El mejor enfoque en este caso es uno empático. En lugar de ofrecer consejos de inmediato, concéntrate primero en reconocer sus sentimientos y hacerle saber que estás allí para apoyarla, aunque lo único que necesite sea alguien que la escuche. Prueba con frases como:

  • «Siento que estés pasando por esto».
  • «Parece una situación difícil».
  • «Agradezco que confíes en mí esta información».

Estas frases pueden parecer trilladas, pero le indican a la otra persona que empatizas con su situación. Como regla general, quizá te convenga evitar dar consejos a menos que te los pidan.

Piensa antes de hablar

La escucha activa requiere que consideres de verdad tus respuestas para orientar la conversación en una dirección positiva, en lugar de soltar lo primero que se te ocurra. Por ejemplo, si alguien dice algo que te provoca, respira y cuenta hasta cinco mentalmente. Hacerlo te dará tiempo para reflexionar antes de reaccionar. Luego, cuando estés listo, di algo como: «Parece que quisiste decir [inserta la afirmación], pero quiero asegurarme de entender tu intención. ¿Eso es lo que quisiste decir?» 

Incluso si la conversación es amistosa y animada, sigue siendo importante pensar antes de hablar. Podrías perder una oportunidad de profundizar en la conversación si dices lo primero que te viene a la mente. De nuevo, haz una pausa para formular una respuesta bien pensada que ayude a fortalecer la conexión, en lugar de dejar que la conversación vaya adonde la lleve el viento.

Mantente presente en lugar de planear tu respuesta

Es fácil empezar a pensar en tu propia respuesta mientras otra persona está hablando, especialmente si quieres causar una buena impresión o decir algo significativo. Pero cuando estás preocupado por planear tu respuesta, te pierdes detalles valiosos y señales emocionales de la conversación.

En lugar de eso, centra toda tu atención en la persona que habla. Si estás en una cita y te das cuenta de que estás ensayando tu respuesta antes de que la otra persona termine de hablar, recuérdate amablemente que primero debes escuchar. Deja que la conversación se desarrolle sin apresurarte a formular tu respuesta.

Cuando la persona termine de compartir, respira y date un momento para pensar. Está perfectamente bien hacer una pausa antes de responder; basta con decir: «Déjame pensarlo un segundo». 

Hacer una pausa te ayudará a organizar tus pensamientos para que encajen con el flujo de la conversación, logrando un diálogo más fluido y atractivo.

En resumen 

Escuchar bien es una habilidad esencial del EQ que fortalece todos los aspectos de la vida, desde las relaciones hasta la creación de contactos y tu propia autoconciencia. Cuando practicas sintonizar realmente con los demás, evitas malentendidos, generas confianza y respondes con empatía en lugar de por impulso.

Practica los consejos anteriores para aprender a escuchar activamente, en lugar de pasivamente. Cuando lo hagas, notarás que te sientes más conectado con los demás. Y quizá incluso contigo mismo.

Cianna Garrison

Cianna Garrison tiene una licenciatura en Inglés por la Universidad Estatal de Arizona y trabaja como escritora freelance. Se enamoró de la psicología y de la teoría de los tipos de personalidad en 2011. Desde entonces, ha disfrutado aprendiendo continuamente sobre los 16 tipos de personalidad. Como INFJ, vive para las artes creativas e, incluso cuando no está trabajando, probablemente sigue escribiendo.