¿Puedes ser demasiado inteligente emocionalmente?
Todos quieren ser más inteligentes emocionalmente (EQ), ¿verdad? Después de todo, hay mucho que ganar al aprender a ser más empáticos, regular nuestras emociones y mejorar nuestras habilidades de comunicación.
De hecho, las investigaciones muestran que la EQ es una de las habilidades más demandadas en el mundo profesional. Además, está demostrado que las personas con una EQ alta disfrutan de beneficios duraderos, como salarios más altos, mejores relaciones personales y mayor bienestar.
Sin embargo, pese a todas las ventajas de obtener una puntuación alta en EQ, un creciente conjunto de pruebas indica que tener una EQ alta no siempre es tan bueno como parece.
Esto es lo que necesitas saber.
¿Demasiado de algo bueno?
Las características distintivas de una EQ alta incluyen la conciencia emocional, la sensibilidad y la comprensión interpersonal. Suena muy bien en teoría, pero se ha demostrado que la capacidad de establecer afinidad con los demás sin dificultad tiene algunos inconvenientes en el trabajo.
Como descubrió una investigación de Harvard Business Review, las personas con una EQ alta tienen más probabilidades de tener dificultades con la innovación audaz. Como se centran tanto en fomentar la armonía y la comprensión, es menos probable que amplíen los límites, cuestionen a sus colegas y asuman riesgos.
Otro estudio de la Universidad de Northumbria, en el Reino Unido, se hace eco de estas conclusiones. Descubrió que los gerentes con una inteligencia emocional excesiva a veces lideran mal. El artículo señaló que las personas con una EQ alta pueden ser tan conscientes de cómo sus acciones afectan a los demás que evitan presionar a sus subordinados o dar comentarios negativos.
Pero, al intentar mantener la paz, se perjudican a sí mismas, a sus colegas y a su empresa. Después de todo, los comentarios son esenciales para crecer y la presión de los plazos es algo habitual en casi cualquier sector. Además, para la persona con una EQ alta, no repartir el trabajo puede fácilmente provocar sentimientos de agobio e incluso agotamiento.
Una EQ alta no solo puede causar problemas en el trabajo. Ese mismo énfasis en mantener la paz y atender las necesidades de los demás puede fácilmente generar dificultades en las relaciones personales.
Aunque sus amistades y seres queridos suelen considerar a las personas con una EQ alta relajadas y de trato fácil, es posible que repriman sus deseos y necesidades innatos porque se concentran tanto en complacer a quienes las rodean. A largo plazo, esto puede provocar sentimientos de resentimiento e insatisfacción en las relaciones románticas y las amistades.
¿EQ alta, mala salud mental?
Un estudio de 2016 incluso estableció una sorprendente relación entre una EQ alta y una mayor propensión a problemas de salud mental, como la depresión y la ansiedad. Aunque la investigación en sí no indica por qué, otro experimento sí lo hace.
Unos científicos en Alemania pidieron a estudiantes que hicieran una presentación ante jueces a quienes se les indicó que mostraran expresiones faciales severas y de desagrado. Midieron los niveles de cortisol de los estudiantes antes y después de la presentación. Se descubrió que los estudiantes que obtuvieron puntuaciones altas en inteligencia emocional experimentaban más estrés durante la reunión, y tardaban mucho tiempo en volver a tener niveles normales de cortisol después.
Parece, entonces, que las personas realmente pueden ser demasiado conscientes de las emociones para su propio bien. Estar tan en sintonía con los demás puede llevar a las personas a asumir una responsabilidad excesiva por sus sentimientos, lo que provoca emociones desagradables como ansiedad y preocupación. Después de todo, nadie puede controlar cómo se sienten otras personas. Pero cuando alguien está tan hipersensible a los cambios en el tono y el lenguaje corporal, puede ser difícil darse cuenta de ello.
Quizá no sea la EQ, sino una EQ desequilibrada, la culpable
Aunque estos estudios sin duda presentan la EQ bajo una luz poco favorable, es justo decir que no ofrecen un panorama completo. Verás, la EQ es más que empatía y conciencia de los demás. Como descubrirás en nuestra prueba, también incluye capacidades como la autoconciencia, la regulación emocional y atender las propias necesidades.
Nuestra interpretación es que estos estudios se centran en un aspecto de la EQ: la empatía. Pero la empatía, sin regulación emocional ni autoconciencia, es una receta para sacrificar las propias necesidades, complacer a los demás y dudar de uno mismo.
En lugar de expresar autenticidad, integridad y vivir de acuerdo con sus valores, las personas excesivamente empáticas pueden tener tanto miedo de «alterar las aguas» que reprimen sus deseos intrínsecos.
Pero ese no es el núcleo de una inteligencia emocional excepcional. La EQ no consiste solo en comprender a los demás. También consiste en comprenderte a ti mismo. Es un cuidadoso equilibrio entre la conciencia intrapersonal e interpersonal, sustentado en una buena autoestima.
Cuando alguien tiene una EQ verdaderamente excelente, es asertivo y comprensivo, compasivo y seguro de sí mismo, servicial y decidido. Tiene excelentes habilidades interpersonales y sabe cómo conectar con otras personas. Pero no se pierde intentando ganarse la aprobación ni preocupándose por lo que piensan los demás, porque sabe que sus sentimientos y objetivos importan tanto como los de otras personas.
En última instancia, no es una EQ excesivamente alta la culpable de estos problemas, sino una EQ desequilibrada.
Por suerte, la EQ es una habilidad, no un rasgo inmutable. Así que, si te identificas con las descripciones anteriores y descubres que a menudo antepones las necesidades de otras personas a las tuyas, debes saber que puedes aprender a ser más asertivo y seguro de ti mismo.
¿Cómo? Entrenando tus músculos de EQ. La mejor forma de empezar es saber dónde te encuentras ahora. Haz nuestra prueba de EQ para descubrir cuál es tu posición en los cinco aspectos de la EQ. Después, consulta estos consejos de expertos para ayudarte a mejorar tu inteligencia emocional. ¡Buena suerte!
Hannah Pisani es una escritora freelance radicada en Londres, Inglaterra. INFP tipo 9, le apasiona aprovechar el poder de la teoría de la personalidad para comprenderse mejor a sí misma y a las personas que la rodean, y quiere ayudar a otros a hacer lo mismo. Cuando no está escribiendo artículos, la encontrarás componiendo canciones al piano, defendiendo a personas con dificultades de aprendizaje o en el pub con amigos y una botella (o dos) de rosé.